Llegamos a
Atenas al mediodía con 36 grados de calor, supuestamente la temperatura estaba
agradable ya que venían soportando más de 40 grados todos los días.
Atenas con
casi 5 millones de habitantes está entre medio de colinas con pequeños
bosquecitos de pinos y olivos silvestres.
La ciudad
en sí no llama mucho la atención, es parecida a tantas ciudades que hay por el
mundo, con edificios no muy altos y arquitectónicamente simples.
La joya de
la ciudad es sin lugar a dudas su Acrópolis con el Partenón, que se halla en
una colina con olivos silvestres.
El gran
problema que encontramos fue la gran cantidad de gente que se aglomeraba en
enormes colas para presentar tu ticket de entrada, ya que lamentablemente
coincidimos en la visita con la bajada de los cruceros…..tuvimos que esperar
debajo de un olivo a que la gente de los cruceros fuera bajando así quedaba un
poco más despejado, pero esa espera hizo que estuviéramos arriba cerca del
mediodía con un calor sofocante.
Teatro de Dionisio en el Acrópolis
El Partenón
Enfrente
del Palacio Legislativo se encuentra la Plaza
Syntagma que marca el centro de la ciudad, y detrás de
ella comienza el barrio de Plaka, un barrio muy agradable lleno de tabernas,
restaurantes y tienda de souvenirs.
Plaza Syntagma
Barrio Plaka
Barrio Plaka
Tienda de souvenires en el barrio de Plaka
Grecia está
en bancarrota, pero no quebrada…..esa frase la usan muy a menudo los griegos
para referirse que en la mayoría del pueblo hay esperanza de salir adelante a
pesar de la incertidumbre actual. Muchos de ellos (casi un 50 %) dicen que
antes de pagar la deuda que tienen, Alemania les debería de pagar lo que le
deben desde la 2da. Guerra Mundial por los saqueos y muertes a pueblos enteros ,
deuda que fue estipulada y aceptada por Alemania, pero nunca recibieron nada.
Un saludo desde el Acrópolis de Atenas y nos vemos en la próxima parada que son los monasterios de Meteora.
















